18/09/2015 (día 0): ¡New York, nos espera!
Nos levantamos de un salto a las 6,30h, tarareando la canción de Sinatra y llenos de ilusión ya que hoy cruzamos «el charco» porque ¡New York nos espera! 🙂 Estos madrugones no duelen tanto como los del día a día ¿¡eh!? 😛 Desayuno rápido y a las 7h nos subimos a un taxi camino del aeropuerto del Prat (34€).
Nos dirigimos a los mostradores del grupo KLM y facturamos las maletas. Siempre hacemos el check-in online, de modo que en el aeropuerto podemos acceder a la cola rápida (Fast Drop), lo que agiliza mucho el trámite.
La chica que nos atiende nos dice que podemos cambiar los asientos a unos en el lateral (la configuración del avión es 2-4-2) sin que nos varíe el precio, ¡así que genial! Y menos mal, porqué nos tocaba en el medio de los asientos de 4.
Pasamos los controles de seguridad y a mi me toca hacer el de drogas. Es el segundo que me hacen este año…, todo en orden como era de esperar. Sacamos unos cuantos euros por si hiciera falta cambiar moneda en destino. Y pasamos el control de pasaportes para salir de la zona Schengen. Tenemos tiempo, así que nos vamos a desayunar, ya en la zona E del aeropuerto (13€).
Esta vez volamos con Delta, y lo mejor de todo es que ¡es vuelo directo a NY! Es nuestra primera vez con esta compañía.

El embarque empieza puntual a las 9,40h pero nos pasamos una hora en el avión esperando a poder coger pista para despegar… ¡menuda cola para la pista central! Lo bueno es que esa hora se descuenta del tiempo total de viaje. Es decir, ya cuentan con ese tiempo y de las 8h de viaje que marcan las pantallas, 1h es de espera. ¿Lo mejor de ese rato? El vídeo con las normas de seguridad tan gracioso que tiene Delta.
El vuelo se hace ameno, acostumbrados a los panzones de horas que supone volar a Asia…. Decir que el personal de cabina es muy atento. Nos dan de picar al poco de despegar (bebida más pastas saladas y cacahuetes) y luego comida (ensalada y lasaña). También reparten botellines de agua y luego un bocata, con una bebida y un dulce de choco. Vamos que no pasamos hambre ni sed…

Y tras 7h de vuelo, empezamos a vislumbrar el skyline de la ciudad. Alucinante. Ver ese skyline que tanto conoces por la tele y el cine, por primera vez con tus propios ojos te deja sin palabras.
El desembarque es rápido. Nada más bajar del avión vamos al control de pasaportes. Tras 1 h de cola conseguimos pasar los dos juntos. El tipo de inmigración al ver nuestro pasaporte cambia al español. Es un gran detalle por su parte. Así me lo pone más fácil aunque vaya, tampoco tiene mucha complicación… mira aquí para la foto, huellas de los pulgares, del resto de dedos, cuántos días venís y para adentro. ¡Y ya estamos en suelo americano!
Recogemos las maletas que las han dejado junto a la cinta con todas las de nuestro vuelo, y vamos hacia la zona de aduanas. Allí nos preguntan de dónde somos y si llevamos jamón en la maleta. Decimos que no (nunca llevamos comida). Pregunta cuántos días estaremos y motivo de la estancia, y si hemos estado antes en EEUU. Yo le digo que es mi 1ª vez y mi marido que ya había estado en Chicago. Y listos, ya podemos salir de la zona de seguridad del aeropuerto.
Vemos una oficina de cambio que no está del todo mal y cambiamos 100€ a 98$ (cambio oficial del día según Xe: 1€=1,14$, allí a 1,08$). De ahí nos dirigimos a la estación del Airtrain, pagamos 5$ (más 1$ de la tarjeta) cada uno. Una vez en Jamaica Sta, compramos la tarjeta para el metro. Escogemos la Metrocard de manera que tendremos viajes ilimitados por 7 días. Cuesta 30$ cada una (más 1$ de la tarjeta).
Una vez tenemos abono, cogemos la línea E Express del metro hasta la parada 42 St Port Authority (42-PABT). En total 1h de trayecto que me paso observando a los neoyorquinos que suben a bordo y con la canción de Sinatra en mi cabeza 🙂
No es difícil usar el metro en NYC pero os dejo unas pequeñas instrucciones 😉

Al fin, salimos a la calle… ¡qué pasada, menuda sensación de déjà vu! Tardamos 10 minutos a pie en llegar de la estación al apartamento que alquilamos a través de Airbnb. Tal y como acordamos con la anfitriona, nos da la llave el conserje. Entre pitos y flautas nos han dado las 17h. Una vez en el apartamento, conectamos el wifi y avisamos a los nuestros de que hemos llegado. Y nada más asormarnos a la ventana del piso 12 dónde estamos, ¡alucinamos con las vistas del apartamento hacia Times Square!

El apartamento está la mar de bien. Es el domicilio de la anfitriona ya que hay ropa en los armarios. Pero deducimos que debe viajar a menudo y aprovecha cuando no está para sacarse un extra para pagar un apartamento tan bien ubicado. Aunque hay muchas ganas de empezar a conocer la ciudad, estamos agotados. Así que decidimos echarnos un rato y recuperarnos un poco.
Y tras 1h de siesta, y ya más descansados, volvemos al metro. De nuevo línea E hasta Penn Sta. Nada más salir a la calle alucinamos. Tenemos el estadio Madison delante y el Empire State a la izquierda, ¡guau!


Huele de maravilla a hot dog, y no nos lo pensamos mucho. Nos compramos un par en un puesto callejero con un refresco (10$).

Caminamos junto a la gran oficina central de Correos hasta la tienda B&H pero está cerrada… Tengo algo mirado por internet para comprar aquí. Me anoto los horarios de apertura para volver en otra ocasión.
Caminamos 15 minutos hasta Times Sq para ver el meollo. Alucinamos con todas esas luces de neón y con los coches de policía que tanto hemos visto en la tele…

Y alucinamos de nuevo al llegar al centro de la plaza y ver el tinglao que tienen aquí montado y ¡el gentío que hay!

A las 20h ya no podemos más con nuestra alma. Pasamos por un 7-Eleven de vuelta al apartamento a comprar cena (unas porciones de pizza), y desayuno para mañana (café, muffins y donuts) por 13$ todo.
Cenamos, ducha, y tras un último vistazo a la ciudad desde la ventana del apartamento, nos vamos a dormir a eso de las 21.30h.

Caemos planos en la cama bajo el murmullo de la «ciudad que nunca duerme«.

Como me gustan vuestros viajes!!!!
Con solo leerlos me haces sentir que estoy ahí.
Sois geniales
Me alegro que te gusten nuestros viajes guapetona! ya sabes, a seguir leyendo 🙂