05/10/2016 (día 5): tras una noche espantosa en el tren nocturno, llegamos a Chiang Maig, una ciudad menos caótica y comenzamos a descubrir sus templos
Estamos a bordo del tren nocturno de Bangkok a Chiang Mai y hoy llegaremos a esta ciudad al norte del país. A las 6,30h oímos jaleo por el pasillo y decidimos levantarnos ya… Una lástima porque ahora es cuando al fin nos habíamos dormido profundamente… ¡Vaya noche más larga! Ha sido imposible dormir más de 20 minutos seguidos. El tren hace demasiado ruido y traquetea de lo lindo. Soy de sueño profundo y puedo dormir en cualquier sitio, pero aquí no ha habido manera.
Hubo un par de baches que ¡tuvimos que levantarnos a colocar el colchón en su sitio! Mi marido ha sido incapaz de volver a la litera de arriba (había alto riesgo de caída). Y los amortiguadores parecían un par de burros rebuznando, y no exagero. Ni echando mano a los tapones para los oídos… Nada que ver con aquél viaje a Oviedo en tren hotel en 2009 😛
A las 7h pasa la azafata a preguntarnos si queremos algo para desayunar. Como llevamos los dulces que compramos ayer en Chinatown y unas galletas, pedimos solo un par de cafés. Y ya nos traen también la cuenta: 390 baths por el desayuno y la cena de ayer en el camarote.
¿Nuestra conclusión del viaje en el tren nocturno? Si quieres vivir una experiencia peculiar, y ahorrar una noche de hotel, ve en el tren nocturno. Hay varias opciones de viajar a bordo del tren hotel. En 3ª clase (butacones reclinables sin aire acondicionado) o en 2ª (camas en habitaciones compartidas) sale algo más económico pero tienes menos intimidad… En 1ª clase vas solo 2 personas, tienes puerta con pestillo y aire acondicionado.
Si quieres comodidad, sin duda coge un vuelo low cost con Air Asia y duerme en un hotel. Por cierto, no hay gran diferencia de precio entre 1ª y 2ª clase, pero los de primera ¡vuelan!
Como os iba explicando, está amaneciendo y las vistas del paisaje desde el tren son muy chulas. Esta zona es mucho más verde que lo que pudimos ver en Bangkok.

A las 7,30h y según lo previsto, llegamos a Chiang Mai.

Al salir de la estación nos encontramos con un montón de tuk-tuk y shongtaews. En Chiang Mai solo hay taxis para ir a y desde el aeropuerto. Negociamos con un conductor y nos lleva al hotel, en la zona amurallada (120 baths). La verdad es que hay bastante distancia. Así que no recomiendo hacerlo a pie si vuestro hotel está en el centro.
Tras unos 15 minutos nos deja en la puerta del MD Boutique Hotel. Tenemos reserva para 4 noches en habitación doble con vistas a la piscina y desayuno (9.000 baths). Hacemos el check-in y nos piden 200 baths de depósito. Como era de esperar hasta las 14h no nos dan la habitación… Al menos nos guardan las mochilas.
Salimos a conocer la ciudad amurallada que conforma el casco antiguo que el Rey Mengrai construyó al fundar la ciudad en 1296. De este modo, sustituyó a Chiang Rai como capital del reino de Lanna. Su idea era protegerla de las incursiones desde Birmania. Aún poniendo todo su empeño, fue ocupada a menudo por los birmanos y por los thais del reino de Ayutthaya.
En el interior de la ciudad amurallada, se encuentran los templos y monumentos más importantes de la ciudad. Y eso es lo que nosotros vamos a comenzar a descubrir. Así, nos dirigimos al norte. El primer templo que visitamos es el pequeño Wat Saen Muang Ma Luang. Los edificios que lo conforman están cerrados, así que la visita es rápida.


Después vamos al más antiguo de la ciudad, el Wat Chiang Man. Construido en 1296 por el fundador de la ciudad Phaya Mengrai. De entrada gratuita, cuenta con la estatua de buda más antigua de toda Tailandia, con más de 1800 años.

El pequeño santuario a la derecha de la capilla principal alberga dos famosos budas: el Phra Sila, bajorrelieve de mármol de 30 cm de alto al parecer venido de Sri Lanka o India. Y el Phra Sae Tang Khamani, imagen de cristal de 10cm de alto de la cual se dice que fue venida de Lavo (Lopburi) hace 1800 años. Frente al boht (salón de ordenaciones), en una losa de piedra figura la referencia más antigua a la fundación de la ciudad, una inscripción de 1581.

Cuenta con otros edificios igualmente bonitos y bien conservados.

Al salir, entramos a una cafetería cercana a tomarnos un par de cafés a ver si nos despejamos un poco (125 baths). La noche de insomnio hace estragos. Tras una pausa, seguimos caminando hacia el siguiente punto en la ruta.
De camino pasamos por delante del Monumento a los tres Reyes. Centro espiritual de la ciudad, muestra a los reyes del norte que forjaron una alianza en la época Lann: Rey Mengrai (fundador de Chiang Mai), Ramkamhaeng de Sukhothai y Ngam Muang de Payao.

Y tras unos 10 minutos a pie, llegamos al Wat Chedi Luang. Compramos las entradas (40 baths pp) y entramos a visitar este imponente templo, famoso por tener una de las chedis más altas del país.

Erigida en 1391 con una altura original de unos 80 metros. Actualmente mide menos de 40 metros y está medio en ruinas tras un terremoto en 1545. El célebre Buda Esmeralda (ahora en Bangkok), ocupaba el nicho oriental en 1475.
Tiene 4 grandes puertas, una en cada punto cardinal. Se accede a ellas a través de largas escaleras y contienen diferentes estatuas de Buda y los laterales con elefantes. Este lugar, sin duda, es un imprescindible si visitas la ciudad.

Además, en el mismo recinto hay otros templos menores también muy llamativos. Como una capilla con un Buda dorado reclinado en su interior. O el templo Acharn Mun Bhuridatto Viharn en veneración del monje Bhuridatto a quien conservan embalsamado. A esta capilla no llegamos a entrar porque hay como 20-30 monjes en la puerta preparándose para rezar y nos sabe mal meternos en medio. En todos ellos vemos bonitos detalles.

Nos sentamos un poco a la sombra y después proseguimos hacia el Wat Ithakhin que alberga el primer pilar de la ciudad. Para mi decepción, sólo se puede entrar si eres hombre. Por lo visto para su «santidad» las mujeres somos impuras… Éstas cosas no las entenderé jamás, perdonadme.

Se cree que el templo fue uno de los primeros que se construyeron al fundarse la ciudad. Y por tanto, era de los de mayor importancia espiritual. Fue abandonado tras la guerra con Birmania y recientemente restaurado.

Pasamos por un combini que hay frente al templo a comprar un Red-Bull y agua fresca. Hace un calor y una humedad tremendos y tenemos mucho sueño.
Vemos que al lado está el Wat Phan Tao, un templo budista construido por completo en madera de teca. Nos llama mucho la atención, por lo que entramos (es gratuito).

Su interior es bien bonito y cuenta con un gran Buda dorado en el centro. Vemos que hay algunos monjes orando con unos pocos fieles. Nos quedamos cortados en la puerta pensando en que mejor no entramos, pero uno de los monjes se percata y nos invita a entrar al templo. Así que lo visitamos entre cánticos budistas 🙂

Después, salimos hacia el bonito jardín trasero, con un pequeño estanque y riachuelo que lo recorre. Desde aquí también escuchamos los cánticos y hacen que sea un placer visitarlo.

Tras la visita al templo, decidimos acercarnos al hotel y buscar un sitio para darnos un masaje. Ya seguiremos con los templos mañana. Estamos tan cansados que no estamos disfrutando apenas a pesar de ser lugares súper chulos.
Tras menos de 15 minutos a pie, llegamos al hotel. Hacemos parada para ir al baño y luego buscamos un sitio dónde relajarnos. Nos decantamos por un local para masajes que en la misma calle del hotel. Nos dan un masaje de pies de 1h (200 baths pp). Es tan relajante que nos cuesta mantenernos despiertos…
Tras el masaje que nos sabe a gloria, vamos hacia la zona del canal. Entramos en una farmacia a comprar protector solar. Para minimizar peso en las mochilas, trajimos un bote pequeño y ahora, compramos uno grande que nos dure el resto del viaje.
Justo al lado de la farmacia, vemos un pequeño restaurante de comida thai con la cocina a la vista. Vemos como cocinan diferentes platos de arroz y noodles, y todos huelen de maravilla.

Entramos y pedimos un par de platos de arroz con verduras, acompañados por un refresco y una cerveza (390 baths). ¡Está delicioso!

Damos una vuelta a la manzana y descubrimos un mercado de verduras, frutas y puestos de comida con muy buena pinta todo. Hacemos un poco de tiempo hasta que son las 14h, nos vamos al hotel que ya podemos hacer el check-in. Al llegar, nos dicen que nuestra habitación está lista y recuperamos las mochilas que nos guardaban en la consigna.
Tras acomodarnos y dejar los bártulos en la habitación, bajamos a la piscina a darnos un baño. Necesitamos refrescarnos un poco después del calorazo que estamos pasando hoy. Estamos completamente solos y el agua está fresquita. Pasamos un rato de relax. Se está en la gloria 🙂

El sol de lo lindo y aunque estamos en unas tumbonas que quedan a la sombra, nos da miedo achicharrarnos. El sol en el sudeste asiático es bastante más fuerte que el que tenemos en el Mediterráneo… de modo que, sobre las 15,30h subimos a la habitación y nos echamos un rato a dormir. Que también lo necesitamos.

A las 19h hacemos un intento de ir caminando al mercado nocturno, pero está oscureciendo y hay poca iluminación fuera de la zona amurallada. Y tampoco tenemos muy claro por dónde ir ni vemos ningún tuk tuk que nos pueda acercar… así que decidimos volver a la zona del hotel e intentarlo otro día que no estemos tan agotados.
Ojeamos las tiendecitas que hay en esta calle y vemos en un puesto que venden grass jelly. Es una gelatina de jalea que mi marido tenía ganas de probar. Compramos una terrina (30 baths) para probarla. Tiene un sabor y una textura muy curiosas, pero está bien rica.

Damos una vuelta por los alrededores del Canal y cenamos unos hot-dog con patatas fritas y refrescos (290 baths) en un chiringuito.

Ya no podemos con nuestras almas… Tras la cena, volvemos al hotel dando un corto paseo. Ducha y a dormir confortablemente en una cama 😛
