17/07/2016 (día 1): empiezan unas vacaciones de auténtico relax con todo incluido, ponemos rumbo a la volcánica isla de Lanzarote.
Nos levantamos bien temprano y de un salto. No hay nada que nos despierte más feliz por las mañanas que partir hacia un nuevo destino. Tenemos las maletas hechas, baterías de la cámara cargadas, tarjetas de memoria vacías, reservas hechas y sobretodo unas ganas terribles de volver a subir a un avión de nuevo. Hoy al fin, ponemos rumbo a la volcánica Isla de Lanzarote 🙂
En los preparativos os explicamos todos los detalles de este viaje por libre en el que durante una semana conoceremos la isla y cargaremos pilas.
Salimos a las 8,45h de casa con un taxi que nos lleva al Aeropuerto del Prat (31€). Pesamos la maleta que vamos a facturar porque no tenemos claro si pesa menos de 15kg (lo permitido por Ryanair)… Nos pasamos de 1kg. De modo que pasamos algunas cosillas a la maleta de mano y ahora si, nos vamos a facturar sin problemas. Es la primera vez que volamos con esta compañía, a ver qué tal la experiencia…
Pasamos el control de seguridad sin problemas. Y luego, nos tomamos un café con unas galletas y un agua. Compramos una revista para hacer más amenas las casi 3h de vuelo que tendremos por delante.

El avión llega con retraso, por lo que salimos 40 minutos más tarde de lo previsto. Una vez a bordo pedimos un par de menús (bocata, bebida y snack -10€ pp) y así ya nos damos por comidos al llegar. Echamos algunas fotos de Mallorca, del Estrecho y de Marruecos cuando los sobrevolamos, ¡cómo me gustan estás vistas desde el aire!

Aterrizamos a las 14,05h (hora local) en el Aeropuerto de Arrecife. Misteriosamente, conseguimos llegar a destino según lo previsto. Recogemos la maleta que habíamos facturado que llega de una pieza.

Con el equipaje al completo, vamos hacia la oficina de AutoReisen que hay en el mismo aeropuerto a recoger el coche de alquiler que reservamos. Esta compañía local es la más recomendada en Trip Advisor y Los Viajeros para alquilar coches en las Canarias y ya la conocíamos de nuestro viaje a Gran Canaria hace unos años. Tras el papeleo, nos asignan un Renault Clio nuevo. Recordaré viejos tiempos de cuando yo tenía mi Clio recién estrenada como conductora 😉
Con esta compañía es que podemos conducir los dos sin costes adicionales. Además, incluye seguro a todo riesgo y depósito de combustible lleno-lleno. Y lo mejor, es que puedes hacer la recogida y entrega en el mismo aeropuerto, así no tienes que preocuparte de nada.

Acabamos los trámites y vamos a buscar el coche al parking del aeropuerto, y ahora si, ponemos rumbo al hotel. Tenemos unos 40 minutos de camino. La carretera es una nacional bien señalizada y con largas rectas, excepto el último tramo que es un puerto de montaña con unas curvas interesantes. La verdad es que es un trayecto bien chulo. Lo malo es que el coche tiene 70cv sin turbo y al pobre le cuesta tirar 😛

Llegamos al hotel Sandos Papagayo Beach Resort siguiendo las indicaciones del GPS. Aparcamos en el parking gratuito del alojamiento y pasamos por recepción a hacer el check-in. Nos colocan las pulseras del todo incluido, pagamos la estancia y vamos a descubrir la habitación que nos han asignado. En el corto camino entre la recepción y la habitación flipamos con las vistas… unas piscinas súper chulas en el hotel y un entorno natural muy bonito junto a las playas del Papagayo.


La habitación está en el piso más alto, con vistas a las piscinas y a la playa. Es muy amplia y está decorada con un aspecto similar a nuestra casa, ¡mola!


Nos colocamos los bañadores, nos embadurnamos de protector solar y nos vamos a estrenar el todo incluido. ¡Que se note que estamos de vacaciones! 😛 Merendamos unas crêpes y un mojito con ron miel. Nada mal para empezar… Luego vamos a disfrutar del spa durante 1h y acabamos la tarde tumbados frente a la piscina.

A las 18,30h nos entra una morriña tremenda, así que decidimos volver a la habitación y echarnos una siestecilla… Y tras un pequeño descanso, disfrutamos del primer atardecer en este fantástico lugar desde la terraza de la habitación 🙂

Lo «malo» de estos resorts es que siguen horario europeo y hay que ir a cenar antes de las 21.30h. A nosotros tampoco nos va mal porque habitualmente, ya seguimos horario europeo en casa. Hoy nos decantamos por el bufet internacional y la verdad es que cenamos la mar de bien. En nuestros platos no faltan unas papas arrugás con mojo picón, ¡nos encantan!
Después de cenar, damos un paseo por el complejo para ver las instalaciones, echamos un vistazo a la playa y volvemos a la habitación. Hacen una fiesta en el hotel y hasta las 23.30h se oye música. Nosotros aprovechamos la terraza que tiene la habitación para tomarnos algo aquí y mañana más…
