06/10/2016 (día 6): hoy conocemos los grandes templos de Chiang Mai, Wat Phra Singh y Doi Suthep, y por la noche le damos al regateo en el Night Market
Hoy nos levantamos con la calma a eso de las 8,30h tras haber dormido toda la noche del tirón, necesitábamos una cama 😛 La idea para hoy es visitar los templos más importantes de Chiang Mai: el Wat Phra Sing y el Doi Suthep. E ir de compras al Night Market cuando caiga la noche.
Nos arreglamos y bajamos a desayunar al restaurante del hotel. En este alojamiento tenemos incluido el desayuno. Cuando volvemos a la habitación vemos que ¡diluvia! Con la que está cayendo, va a ser imposible hacer ninguna visita… Así que esperamos un poco a ver si afloja. Por suerte en pocos minutos escampa y sale un sol radiante. Nos embadurnamos de repelente de mosquitos y protector solar y salimos.
Caminamos unos 15 minutos hasta el Wat Phra Singh, uno de los templos budistas más importante de la ciudad. Compramos las entradas (20 baths pp) y entramos. En este templo no se puede entrar con camiseta de tirantes ni pantalones cortos o muy ajustados. Si es así, te prestan un pañuelo para taparte. Pero como ya lo sabía, llevo en la mochila el sarong que me compré en Indonesia.

El edificio principal, el Wihan Lai Kham fue construido siguiendo la arquitectura Lanna.

Alberga al Buda más venerado de la ciudad. En su interior también encontramos lai-krahm (decorados de oro) y murales que representan la vida tradicional de la gente corriente.

Considerado como templo real, acoge muchas ceremonias de Estado y cuenta con una gran escuuela de monjes. En el recinto, también encontramos otros templos menores.

Y algunas estupas o chedis doradas en sus jardines traseros.


Nos estamos un rato recorriendo el recinto del templo mientras escuchamos las oraciones de los monjes provenientes del interior del edificio principal. En alguna capilla menor, vemos a algunos fieles haciendo sus oraciones también… Se respira paz en este lugar…

Tras la visita, pactamos precio con un conductor de songthaew para ir al templo de Doi Suthep situado a las afueras de la ciudad. Después de un buen regateo, conseguimos pactar 600 baths i/v los dos, con una hora de espera allí mientras visitamos el templo.
Probablemente le podríamos haber regateado más, pero el calor hace mella, solo hay este conductor aquí y no tenemos demasiadas ganas de regatear hasta la saciedad por ahorrar un pocos euros. El tipo nos dice que hay una opción más económica (100 baths pp) pero tienes que organizar tú un grupo de 8 personas, y luego para volver, volver a montar otro grupo.
Como no vemos a más turistas en este momento, cogemos la opción de ir solos y nos ponemos en marcha.

Tras 40 minutos de trayecto montaña arriba, llegamos al monasterio más importante de la ciudad, el Doi Suthep. Fundado en 1383 durante le reinado de Keu Naone, sus orígenes están teñidos de misticismo. Cuenta la leyenda que un monje de Sukhotai aconsejó al rey de Lanna fundar un templo con la réplica de un Buda conservada en el Wat Suan Dok. Se dice que la réplica se cargó a lomos de un elefante blanco que vagó por la montaña hasta caer muerto en este lugar. El “elegido”.
Subimos una buena escalinata que nos recuerda un poco a los dibujos de Son Goku 😛


Al llegar arriba, compramos las entradas (30 baths pp) y accedemos al recinto. El lugar nos encanta, aunque hay demasiada gente para nuestro gusto. Se trata de uno de los templos más sagrados de la ciudad, situado al norte de ésta.
En la terraza de la 1ª planta se documenta la historia del templo con un santuario dedicado a Sudeva, el ermitaño que vivió en el monte.

También hay una estatua del elefante que subió la reliquia de Buda hasta este lugar. Así como varios subtemplos más, repletos de simbología budista.


En la terraza de la 2ª planta hay una pintoresca chedi dorada que conserva la reliquia en su interior. Coronada por una sombrilla de cinco niveles que conmemora la independencia de la ciudad del dominio birmano y su unión con Tailandia. En esta zona del templo no se permite el acceso, pero aún visto desde fuera, es realmente impresionante y bonito.

Nos llama la atención que hay un par de altares situados junto a la chedi que tienen montones de campanillas. Como esta zona está elevada, corre algo de aire y las hace sonar suavemente.

En uno de estos altares, se pueden comprar campanillas como las que tienen colgadas. Como nos han llamado la atención y nos gustan mucho, compramos una para llevar a casa (250 baths). Ya tenemos nuestro primer recuerdo viajero de Tailandia 🙂
Seguimos recorriendo el recinto del Doi Suthep, ¡es enorme! Encontramos algunos templos más que lo conforman y tocamos las campanas budistas según la tradición budista.


Llegamos hasta un mirador que ofrece unas vistas geniales de la ciudad de Chiang Mai. Aunque no nos lo parecía, esta ciudad ¡es realmente grande!

Tras acabar de recorrer todo el recinto, nos dirigimos hacia la salida. Antes de irnos, pasamos frente a la gran chedi dorada de nuevo.

Hace rato que nos llama la atención un ruido muy estridente que se escucha de tanto en tanto… cuando llegamos a la salida vemos que se trata de una especie de grillo… ¡¡vaya potencia!!
Nos compramos un par de helados en un puesto que hay junto a la salida (40 baths los dos), uno de fresa y otro de té verde. Y bajamos la larga escalera de vuelta a la furgo. ¡Nos ha pasado la hora volando!

El trayecto de bajada con la songthaew son unos 40 minutos, y nos deja de vuelta frente al Phra Singh. Allí, le pagamos lo acordado, y vamos a buscar un sitio dónde comer. Nos decantamos por un restaurante de comida local cerca del templo real. Tomamos una comida deliciosa con un par de refrescos (280 baths).

Decidimos pasar un momento por el hotel, pero hace un calor y una humedad tremendos y no tenemos ganas de pegarnos una caminata bajo la sola. Paramos a un tuk-tukero que nos lleva en apenas 5 minutos (50 baths, no hubo forma de bajarlo más).
Descargamos un poco la mochila y nos vamos dando un corto paseo hasta la agencia local «Tu guia en Chiang Mai«. Como os expliqué en los preparativos, reservamos un par de excursiones con ellos y tenemos que pagarlas. El dueño de la agencia es un catalán afincado aquí hace unos años. No se encuentra en la oficina pero la chica que nos atiende le llama por teléfono y me lo pasa para poder saludarlo.
Nos explica los detalles de las excursiones de mañana y pasado, y nos recomienda algunas cosas que hacer en la ciudad. Pagamos lo acordado y volvemos hacia el hotel.
De camino, paramos a tomarnos unos capuccino (130 baths). Vemos un taller local dónde la chica cose a mano ropa y me compro dos pantalones bien monos y fresquitos (200 baths).
De vuelta en el hotel, descansamos un poco. Luego nos damos un baño en la piscina y sobre las 19h salimos hacia el mercado nocturno. Pero como ayer al volver de nuestro intento de ir allí, vimos que queda lejos, buscamos un tuk-tuk que nos lleve (80 baths).
Al llegar al Night Market, alucinamos con la cantidad de puestos que hay de todo tipo. Comida, picoteo, ropa, souvenirs, toallas, pareos, antigüedades, artesanía… Aunque claramente se trata de un lugar dirigido a los turistas.

Primero recorremos una parte del recinto interior. Allí, hay un grupo de mujeres tocando música tradicional tailandesa y nos deleitamos unos minutos escuchándolas.
Después, salimos hacia los puestos exteriores. Este mercado es súper grande y el deporte nacional aquí, es regatear. Algunos son duros de pelar y cuesta que rebajen el precio. Nos sorprende que algún vendedor se enfada si les regateas, lo cuál nos llama la atención y nos hace alejarnos de sus puestos. Parece que por ser occidental, te puedan cobrar precios más elevados que en Europa como nos pide alguno…

Compramos dos camisetas para mi marido (250 baths), dos más para mi (260 baths) y unas campanillas para la meditación artesanales (250 baths).

Tras una hora y pico, y habiendo visto sólo una pequeña parte del mercado, decidimos entrar a un McDonalds súper grande que hay aquí a cenar.
Después, salimos a buscar un tuk-tuk que nos lleve de vuelta al hotel (80 baths). Son casi las 22h cuando llegamos… ducha y a dormir que ¡estamos agotados!
