17/05/11 (día 1): ¡Empieza la aventura nipona! Al fin, ponemos los pies por 1ª vez en Japón. Tomamos el 1r Shinkansen rumbo a Kyoto.
Como iba explicando, tras el desayuno el capitán anuncia que nos acercamos a Narita. Levantamos la persiana y se empiezan a ver campos de arroz por doquier, ¡fabulosa estampa de bienvenida! Y es que al fin, ¡empieza la aventura nipona! Estamos a punto de aterrizar en Japón por 1ª vez.

Las azafatas reparten el documento de la aduana y el visado para que los vayamos rellenando. Así evitaremos que se alarguen aún más los trámites de inmigración al llegar a destino.
El aterrizaje es suave y tocamos tierra a las 9,05h según la hora prevista. Tras 12h a bordo, no vemos el momento de bajarnos del avión… En cuanto entramos al aeropuerto empezamos a alucinar al ver los anuncios que hay por los pasillos…

Nos dirigimos directamente al control de inmigración y nos ponemos a la cola de los «no asiáticos». Debo decir que aunque la cola es enorme, en pocos minutos nos encontramos frente al funcionario de turno. Nos toma las huellas dactilares, nos hace una foto y registro de pupilas, y nos sella el pasaporte junto a la tarjeta de estancia temporal. El tipo me pregunta el motivo del viaje. Cuando le digo «Honeymoon» me da la enhorabuena con una gran sonrisa y me desea una feliz estancia en su país. Estos japos ya me caen bien 😀
En cuanto pasamos esa zona, ya veo las maletas en la zona de recogida. Los demás aún están pasando el control, así que bajo y las recojo. ¡Llegan todas sin problemas! ¿Soy la única a la que el momento recogida de maletas le genera ansiedad? 😛
Una vez nos reunimos todos, nos vamos a activar el Japan Rail Pass (JRP). Recordad que se trata de un pase que ofrece el Gobierno japonés para los extranjeros que viajan a Japón. Ofrece «tarifa plana» para usar todos los trenes (excepto el tren Nozomi y el Mizuho), y algunos ferry como el de Miyajima. Como os expliqué en los preparativos, este pase sólo se puede comprar en tu país de origen. Te envían un talonario con tus datos y la fecha de viaje y cuando llegas a Japón y vas a usarlo por primera vez, debes ir a una oficina Japan Railways a activarlo.
Aprovechamos para reservar asientos del siguiente Narita Express (NEX), el tren de la JR que conecta el aeropuerto con la ciudad de Tokyo. Así como los asientos del Shinkansen a Kyoto, lugar dónde empieza nuestra ruta. La funcionaria de JR nos dice que podemos hacer el transbordo de tren en la estación JR Shinagawa que es mucho más rápido que en la JR Tokyo. Le hacemos caso aunque nos inquieta contar sólo con 15 minutos para hacer el cambio de tren…
Bajamos a la estación de tren del aeropuerto y ¡empezamos a mirar y a fotografiarlo todo! Y es que todo nos llama la atención. Desde la numeración de los vagones de cada tren rotulados en el suelo del andén. Hasta los carteles publicitarios… y es que ya podemos decir que ¡¡estamos en Japón!!

Como curiosidad os explicaré que en el suelo del andén podréis encontrar marcas con el nombre de los distintos trenes que paran y el vagón. Allí dónde ponga que para el vagón 3 os aseguro que parará el vagón 3. Y allí dónde veáis el número de vuestro vagón, tendréis que hacer cola para subir. Y la cola será ordenada, si o si. Eficiencia nipona.
Por otro lado, a veces ocurre que una misma marca en el andén, sirve para distintos trenes, por lo que a veces encuentras varios números. Tendrás que fijarte en el nombre o modelo de tren que pone (en tu billete lo suele indicar) para saber en qué punto parará el modelo de tren en el que viajarás. Y tranquilidad, anuncian con antelación los trenes que llegaran a cada andén en las pantallas, tanto en inglés como en japonés. Veréis que dice el destino, la hora de salida, las ciudades por las que pasa y el número de vagones y modelo de tren que viene 😉

Nuestro tren llegó súper puntual, y en una hora y pico nos plantamos en la estación JR Shinagawa, dónde hicimos el cambio de tren. Íbamos un poco asustados porqué sólo teníamos 15 minutos para hacer el cambio de tren, pero en realidad ¡hay tiempo de sobras! Todo está muy bien indicado y además los trenes son súper puntuales, ¡lo que ayuda muchísimo al viajero! Venimos con el chip «España» pero Japón no es sólo otro país ¡si no que también otro mundo!
La puntualidad es la mayor virtud del sistema ferroviario japonés. Hay varios revisores a lo largo del andén para comprobar que todo el mundo sube y baja sin problemas. Pensad que su tiempo máximo de retraso histórico es de ¡5 segundos! Igual que aquí ¡¿eh?! Si entre el pasaje hay algún viajero con movilidad reducida, veréis que vienen 3 revisores más y lo ayudan a subir (esto también lo vimos en el metro). La amabilidad del personal es su otra virtud.
El tren es muy ancho, de modo que puedes llevar las maletas entre tus piernas y el asiento de delante sin problema. O bien, dejarlos a la entrada de los vagones dónde hay espacio para las maletas más grandes. Los asientos son cómodos y el tren prácticamente apenas se mueve a pesar de los 300km/h que alcanza. En el asiento tienes una mesita y no está mal visto comer en el tren (la mayoría aprovechan los trayectos para ello). Si tenéis alguna duda sobre si es vuestro tren o no, preguntad a los «de la gorrilla» que amablemente os ayudarán.


En el trayecto en Shinkansen a Kyoto, durmieron todos. Yo aguanté el sueño porqué pensé que sería mejor para acostumbrarme al nuevo horario y ¡resultó efectivo! Aproveché para ver el paisaje junto a las vías que es espectacular y para revisar la guía y ver qué nos esperaba estos días. Aunque me la sabía de memoria…
Hacia las 15h llegamos a Kyoto, la antigua capital nipona y la que alberga la mayor cantidad de templos Patrimonio de la Unesco del país. ¡La estación de trenes es inmensa! Tiene tiendas, restaurantes, bares y hasta un ¡hiper mega centro comercial! ![]()

En cuanto bajamos del tren, vamos al hotel a dejar las maletas para poder ir a comer con calma. Nos hospedamos en el Hotel Vista de Kyoto, justo delante de la estación. El hotel está bastante bien pese a que la habitación es un tanto estrecha. Pero ya se sabe que en Japón andan un poco escasos de espacio… Se ve súper limpia y acogedora. ¡¡El baño es un puntazo!! Con todos esos botones y chorritos, y la taza del WC está caliente. Os aseguro que es la mar de agradable hacer un pipí en estos lavabos 🙂

Tras dejar las maletas, volvemos a la estación de trenes para buscar un sitio para comer. Nos cuesta un poco encontrar algo abierto porqué son casi las 16h y aquí comen pronto. Pero al final encontramos un restaurante abierto en el que tomamos unas hamburguesas al estilo japonés la mar de ricas. Después de comer volvemos a la habitación. Estamos realmente agotados y no tenemos fuerzas para hacer nada más que no sea perrear lo que queda de tarde.
A las 19,30h salimos de nuevo hacia la estación JR Kyoto. Damos una vuelta para ver el ambiente y todas las tiendas y restaurantes que hay. Vemos que en el sótano hay un supermercado enorme, en el cual hay una zona en el que venden bentos (cajas de comida japonesa preparada) y otras comidas preparadas. Y lo mejor de este sitio es que a última hora de la tarde, hacen una especie de lonja, rebajando los precios de los productos ya que si no los venden los tendrán que tirar. De modo que podrás encontrar comida preparada de todo tipo a un precio estupendo. Nosotros nos decantamos por comprar un par de cajas y dejarnos sorprender con lo que haya en su interior 🙂

Volvemos al hotel para cenar en la habitación, y luego hablamos con nuestras familias por Skype para decirles que hemos llegado bien. Nos damos una merecida ducha y nos vamos a dormir pronto. Llevamos demasiadas horas despiertos ya, y el día ha estado cargado de emociones…

